viernes, 30 de enero de 2009

No nos quita el sueño ser de izquierda, sino ser MAYORIA

Habemos muchos Autonomistas que tenemos la convicción de que la construcción de una alternativa política diferente a la derecha o a la Concertación, no se hace desde la izquierda, lo que ha quedado ultra demostrado, sobre todo cuando “la izquierda” no hace más que existir dentro del imaginario colectivo de “los izquierdistas”.

Nosotros pensamos que en Política, el asunto no pasa por ser o no ser de izquierda, sino en ser mayoría. Esta idea no descansa en un puro afán hegemónico, sino en la idea central de que la Democracia es un asunto de mayorías. Esta de más mencionar que tal idea no se ha visto presente en la historia republicana de Chile, y que menos aun han sido promovidas por las fuerzas tradicionales o “progresistas” de izquierda. Basta solo con mencionar a la configuración del propio sistema político, que a través del binominal excluye a las mayorías a favor de los mismos de siempre – la derecha y la Concertación – que entre sí (sumado a una izquierda carente de rumbo) han hecho de todo para alejar a la gente de la política, sobre todo los jóvenes. No hay que olvidar que quienes participan en las elecciones no superan el 50% de quienes pueden hacerlo y que de los jóvenes entre 18 y 24 años, tan solo el 8% está inscrito en los Registros Electorales.

En este sentido, no nos definimos de izquierda, ni de ningún lado, porque la izquierda, sobre todo, hace rato que perdió el rumbo. ¿Cuándo ocurrió esto? Veamos.

El socialismo desde Marx y Engels parte del supuesto fundamental, no solo para su teoría política, sino también económica, de que el proletariado explotado y empobrecido constituye la inmensa mayoría de la población, y que este proletariado solo necesita adquirir conciencia de su situación de clase para organizarse en el partido socialista y entablar la lucha de clases contra una minoría exigua. En tal sentido, el socialismo había de reclamar la Democracia, por creerse seguro de un gobierno cuya posesión le garantizaba la mayoría. Pero el surgimiento de democracias burguesas en la primera mitad del siglo XIX, y, más todavía, su consolidación, así como los progresos posteriores del desenvolvimiento democrático, desmintieron las esperanzas del socialismo. ¿Por qué no se convierte la democracia meramente política en otra también económica, es decir, por qué gobierna un grupo burgués – capitalista y no proletario – comunista, si el proletariado, formado en la mentalidad socialista, reúne la mayoría, y el sufragio de la mayoría le asegura el Parlamento?

De seguro no bastan para dar respuesta, aunque influyen, ni las impurezas de los sistemas electorales, ni la división en circunscripciones, ni los obstáculos para el ejercicio del sufragio opuesto a ciertas categorías de electores, etc. como tampoco el influjo poderoso de la prensa capitalista. La razón de ello está, en que el proletariado “interesado” en la igualdad económica (en términos Marxistas) y la consiguiente estatización de la producción, en contra de lo que afirma el socialismo desde hace varios decenios, lejos de constituir, al menos hasta ahora, la inmensa mayoría del pueblo solo forma una débil minoría.

En el siglo XXI, los planteamientos Marxistas, el lenguaje de la izquierda: la dualidad proletarios – burgueses y la lucha de clases, no hace sentido a los chilenos en la actualidad, o no lo hace en función de construir una mayoría por lo menos. 75 años de existencia y una votación estancada en el 5% del Partido Comunista son un claro ejemplo.

El comportamiento electoral parece decir lo mismo. De hecho, si hasta antes de 1973 la pertenencia a un estrato social era un fuerte predictor del comportamiento político chileno. Hoy las cosas parecen haber cambiado. Mientras la clase alta sigue votando por los partidos de derecha, las clases media y baja parecen dispersar sus preferencias entre partidos de centro – izquierda e incluso de derecha.

En conclusión, la lucha de clases planteada hasta el día de hoy por los sectores de izquierda ha demostrado no aportar nada a la construcción de una mayoría. Al contrario, nosotros planteamos desbordar los márgenes de la izquierda (y de la derecha) para construir una fuerza política que integre a las mayorías. La centralidad nuestra no es ser o no ser de izquierda, sino ser mayoría, en definitiva construir una verdadera democracia.






Nota:
Esta reflexión es de autoría exclusiva de los Autonomistas de Valdivia, pero compartimos plenamente su contenido y por ello nos damos la libertad de reproducirlo acá presentando nuestros respetos a sus autores.

domingo, 11 de enero de 2009

Cuestión de confianza.





Hemos seguido con mucha atención parte importante del debate político en lo relativo a la posible implementación de la inscripción automática y el voto voluntario antes de las próximas elecciones presidenciales.


La angustia expresada por diversos sectores de la política tradicional es plenamente justificada. De alguna manera -y expresando lúdicamente nuestra opinión- esa angustia se parece mucho a cuando los profesores anunciaban en clases que se venía una revisión de cuadernos. La idea de conseguirse la materia de diversos ramos en el menor tiempo posible causaba revuelo y angustia, especialmente cuando estas revisiones suponían una nota directa al libro.


Ese estado de convulsión y poca certeza frente al resultado, era lógico y plenamente comprensible respecto de quienes no se habían preocupado (u ocupado) de mantenerse al día con las materias. De hacer diariamente lo que se tenía que hacer para que el resultado último fuese exitoso.


A propósito de la cuestión electoral, la potencial incorporación de casi cuatro millones de personas al sistema, produce angustia en sectores políticos relevantes de la vida nacional. No hay mayor claridad sobre la conducta que tendrá esta masa de votantes que eventualmente se integre. Tampoco sabemos nada acerca de los que venían votando pero estaban hastiados y desde ahora ya no lo harán. ¿Los partidos se preguntarán en algún momento si han hecho bien sus tareas, si han hecho un esfuerzo honesto por mantenerse al día en las materias?.


El 25 de Diciembre del 2008, El Mercurio publicó parte de un estudio más amplio acerca de las materias que son de interés para un segmento importante de estudiantes secundarios de la región metropolitana. Entre los resultados de esta investigación a cargo del Centro de Estudios Sociales y Opinión Pública de la Universidad Central, destacamos especialmente uno: En quiénes están confiando hoy estos estudiantes. Los partidos políticos obtienen un bajísimo 2.5, de una nota máxima 7. El 5.3 obtenido por el Movimiento Surda es la nota más alta que se obtiene entre actores sociales e instituciones como Carabineros, el ejército, el gobierno, el parlamento, pero también sobre las Federaciones universitarias y hasta el mismo Movimiento Estudiantil Secundario.


Sobre este estudio no hubo reacciones de ningún origen. Ni columnistas certeros ni voceros de partido. Comprendemos que el resultado de ese estudio sea una incógnita mayor para el mundo de la cosa pública, para los actores políticos más concretamente, tan acostumbrados a mirarse cotidianamente el ombligo.


La Surda, esta pequeña organización que se define como autonomista, es decir algo que no es de izquierda, ni de centro, ni de derecha, agradece a los estudiantes secundarios esta muestra pública de confianza.




Carlos

Con la Esperanza Intacta

lunes, 17 de noviembre de 2008

La paciencia que se agota y la surdes que revienta!


Diciembre comienza con el tercer encuentro surdo, como nunca antes, el mapa político agitado agita también las aguas internas, y como creemos que la política se construye mirando a la gente, mostrando lo bueno y lo malo, es más que bueno ir transparentando las disputas internas respecto de los supuestos que vuelan en torno a una Surda que pareciera apoyar a cuanto mono díscolo se asoma... El texto a continuación es la carta difundida por un surdo, con él muchos otros compartimos la misma rabia y tenemos las mismas ganas. Aún, la esperanza permanece intacta.



Estimados Compañer@s,

Los que me conocen saben que no soy de los que andan pendientes de los cahuines tan propios de la subcultura izquierdista, mucho menos me hago eco de rumores ni de versiones tendenciosas que cada tanto aparecen en la prensa en relación a nuestro movimiento y a los supuestos apoyos que les estaríamos brindando a distintas opciones (¿?) que surgen de diversos grupos y grupúsculos más o menos escindidos, díscolos o cómplices de la lógica tradicional del poder; esa que solo hace política mirándose el ombligo tras frases y principismos rimbombantes pero vacíos y que se desgasta patéticamente tratando de ser "los más de izquierda", los "nosotros si que si".

Pues bien, una cosa es que no me interese ese comidillo y que ocupe mi tiempo en cosas más productivas, estimulantes y humanamente necesarias, y otra muy distinta es quedarse indiferente al abuso y manoseo de la organización de la cual soy parte.

Que este tipo de prácticas vengan de izquierdistas de viejo cuño, no me sorprende en lo más mínimo. Es la típica, clásica e ineficiente forma de inflar convocatorias y supuesto apoyos. Pero que compañer@s nuestros se presten, por acción o por omisión, para este tipo de juegos me parece lamentable.

Así que vamos a aclarar un par de puntos:

1) El Movimiento Surda, en tanto Movimiento, no ha resuelto su adhesión a ninguna de las actuales "alternativas" que se han estado articulando en el último tiempo. Insisto a NINGUNA: ni "podemistas" ni "arratistas" ni "navarristas" ni a ningún intento de "articulación de la izquierda".

2) No sólo eso, en nuestra organización un número importante de personas pensamos que ninguna de esas "alternativas", sea eso: una alternativa, ni sus énfasis son nuestros énfasis. Por el contrario, ante el estrepitoso y sistemático fracaso de convocatoria, articulación y proyección de la izquierda de los último años, muchos de nosotros, hace tiempo ya, que nos hemos volcado a desarrollar eso que se encuentra en el ADN de nuestra organización: la Autonomía, como una forma no solo necesaria, sino sobre todo viable, de articulación de una nueva identidad política. Y por si alguien no lo entiende, se las voy a hacer más simple: NUNCA MÁS SIN NOSOTROS, PERO NUNCA MÁS CON UDS.. Esto no significa, para mí al menos, que no se pueda dialogar, pero una cosa muy distinta es ser involucrados de manera mañosa en sus particulares visiones.

2) Siendo así, creo que es lo mínimo que los dirigentes de dichas "opciones", y sus respectivos operadores, se omitan de ponerle el apellido "SURDA" a las personas que pudiendo ser parte de nuestra organización, estén A TÍTULO PERSONAL participando en dichas instancias. Mucho menos a personas que no participan en la SURDA hace muchísimo tiempo como es el caso de Carlos Ruiz y Alejandra Botinelli (ambos citados como miembros de la Surda en distintas declaraciones tanto del MAS como de sectores "arratistas").

3) Por otra parte, a los compañer@s nuestros participan en esas instancias, tengan un mínimo de ética, lealtad y sentido común. Si la mayoría de su tiempo y dedicación lo destinan al desarrollo de otros esfuerzos; si esta organización le parece penca, charcha, o lo que sea, están en todo su derecho; así como yo estoy en el mío de exigirles que se preocupen de no aparecer adscribiendo como Surda cuando es algo absolutamente FALSO. Firmen como personas naturales pues es en calidad de tales que operan en esas instancias. Y evítense tener que venir a dar explicaciones a nuestras reuniones con estupideces del estilo "fue la prensa" o "no nos preguntaron".


4) Del mismo modo, absténgase de "reclutar" o andar engrupiendo gente como surdos, pero para otra política.

Si en nuestro próximo encuentro sus posiciones políticas son asumidas mayoritariamente como SURDA, recién ahí, y sólo ahí, podrán actuar de frente como surdos y no como lo han hecho hasta ahora. Y espero que las malas costumbres no se les hayan pegado tanto como para llegar "galleteando" el encuentro sacando surdos donde no los hay.

Son precisamente este tipo de prácticas las que me confirman que la izquierda no sólo está agotada sino que solo puede existir por antonomasia a la derecha y que por lo mismo, no es alternativa de cambio alguno, no uno revolucionario al menos.

Mi problema no es "el uso de la marca", mi problema es que se engañe descaradamente y se traten de ganar "posiciones" políticas sin tener los cojones de debatirlas primero donde corresponde sembrando confusión y dispersión (otra vieja práctica de la izquierda para hacer política, dicho sea de paso). Peor aún, estando yo y muchos otros en una posición radicalmente distinta y siendo miembros activos de nuestra organización.

Esta organización podrá ser una mierda, pero esta mierda es mía y de todos los que no sentimos surdos y trabajamos por ella.

Para los compañeros que en una de esas perdieron mi correo, y para los digitadores de tanta declaración vacía, este es mi nombre: Claudio Venegas, y este es mi correo, así que antes de ponerle el apellido SURDA a alguna de sus declaraciones, con gusto les podré informar si corresponde o no; y aunque les cueste entenderlo, no es porque sea o me crea el jefe de nada, es más simple que eso, es porque soy surdo y soy autónomo.

atte


Claudio Venegas
Integrante del MOVIMIENTO SURDA

PD: se agradecería difundir urbi et orbi

miércoles, 5 de noviembre de 2008

La resaca electoral de Nueva Izquierda en Conchalí.

Hace unos días, y seguramente con el fervor previo a la resaca electoral, un comentario en El Quinto Infierno señalaba lo siguiente:

“Esa vieja práctica de suplantar a la gente”… la misma gente que fue interpretada por la propuesta de Nueva Izquierda en Conchalí, alcanzando un apoyo de 8.832 personas, todas “suplantadas”, todas votando “por arriba”.

Cuánto desprecio tienen por las personas, cuánta falta les hace abandonar unos segundos el dogma y escuchar.

Sergio hacía referencia a una carta publicada por mí hace un par de meses, en la que sostenía una serie de argumentos respecto de porque no votaría por el candidato a alcalde que Nueva Izquierda había negociado con los comunistas para Conchalí. No “en” Conchalí. Digamos que todas las negociaciones de este tipo no son de mi agrado, pero me desagradan particularmente las que se hacen fuera de la comuna, a mí entender, demuestran un desprecio profundo por la realidad de un espacio tan particularizado políticamente como lo son las comunas. Tienen una dinámica muy propia.

Estimado Sergio, en verdad, creer que en Conchalí alguien le creyó a Nueva Izquierda y que eso explicaría los 8.832 votos de Mlynarz, es como decir –y creer- que la nana de Malvoa (el alcalde electo de la Alianza) tenía también un tan buen proyecto para la comuna que eso explicaría sus 6.444 votos, lo que le permitió ingresar al concejo municipal. O que en Estación Central también creyeron en el proyecto político del Pato laguna y que eso explicaría los 7.043 votos que tuvo y que lo instalan también en el concejo municipal de allá. O sea jelou como dice mi prima.

Creer, y hacer creer que los votos de Nueva Izquierda en Conchalí, son el fruto de una propuesta que le hicieron a la comuna y a la cual una parte significativa de la comuna le creyó, es abusar de uno, de la tolerancia de uno y de la capacidad intelectual de uno.

La verdad es que no tuvieron las ganas de pensar la comuna, de haberlo hecho, los votos se habrían multiplicado porque nunca antes hubo tal descontento social en Conchalí con una administración concertacionista ya completamente agotada. A tal punto, que incluso el PC de la comuna obtuvo un puesto en el concejo. Inédito. ¿Quién arrastró los votos de quién aquí?, ¿El importado por los pactos electorales o el militante comunista ampliamente conocido en la comuna?, ¿Quién le abrió las puertas a quién aquí?.

Ese voto generoso de los funcionarios de la salud y la educación municipal en Conchalí, otrora incondicional y masivo, que era además un voto conservador, que prefería a la concertación que a la Alianza en el municipio, PARA ESTA ELECCIÓN YA NO FUE. El descontento fue tal con la administración que las asambleas vecinales se multiplicaron como nunca antes pero ya no para multiplicar la fuerza electoral de la concertación, sino para exigir que las autoridades dieran la cara por múltiples casos de corrupción y falta de recursos especialmente para los consultorios de la comuna. La gente echa de menos, por ejemplo, ese SAPU que antes funcionaba las 24 horas y que casualmente fue parte de la oferta política de Malvoa, no de Mlynarz. La gente echaba de menos la jornada vespertina que había en el Liceo A-33 y que fue cerrada por esa supuesta falta de recursos.

Nunca antes una administración comunal ha cerrado tantas escuelas municipales como lo ha hecho la concertación desde comienzos de los noventa, cuando la actual diputada María Antonieta Saa era alcaldesa y Carlos Sotolichio, el alcalde de varios períodos derrotado en esta oportunidad, su jefe de gabinete.

De haber pensado la comuna, Nueva Izquierda podría haber capitalizado de mucho mejor manera un escenario político en la comuna que como pocas veces antes se mostraba negativo para la continuidad de la concertación. Pero no lo hicieron. Díganle a otros que lo hicieron, que –como dice Sergio- “la gente fue interpretada” por una hipotética propuesta de Nueva Izquierda. No hubo tal propuesta, convénzannos a nosotros y nosotras, los que conocemos Conchalí, que somos parte de las comunidades organizadas de la comuna, que nos preguntamos por la folletería de Nueva izquierda, por su programa para el desarrollo de la comuna y que por cierto nos preguntamos muchas veces por el candidato, por su gente y por el programa…claro.

La inversión publicitaria que Nueva Izquierda demostró, además, una vitalidad y recursos nunca antes visto en la izquierda de la comuna. Material caro y abundante para instalar una marca, la marca Nueva Izquierda, no para ofrecerle a la comuna una alternativa mejor a la derecha y a la concertación. Eso también nos quedó claro. Encararon esta elección como lo hace la derecha, quizá en eso sí son efectivamente una “nueva” izquierda: más inteligente respecto de las formas y con recursos económicos por sobre el nivel promedio de elecciones anteriores, no como esas compañeras que asumían la candidatura con vocación militante y que, cuando se conseguían la posibilidad de imprimir unos cuantos afiches optaban por la imagen de Allende…porque consideraban que era más digno, que era más lógico y que era parte de la una lucha política demostrar la vigencia de un pensamiento, de una forma de hacer política y de un liderazgo que llenaba de orgullo a esa izquierda. Pero ahora la lógica era instalar una marca con una estrategia bien comercial: ¿en verdad Sergio crees que la gente le creyó a esta marca?.

Queda la puerta abierta para confrontar todas estas miradas, en vivo y en directo y en la comuna. Ya no más este intercambio medio ciego de cartitas y comentarios a las cartitas…¿No sería bonito un foro abierto a la comunidad para que frente a la gente veamos como se construye mejor?.

Los Autonomistas tenemos mucho que decir en la comuna, llegó el momento de comenzar también ese camino: todo parte en El Cortijo.

Carlos

Surda Santiago Norte

lunes, 27 de octubre de 2008

DE ESTE LADO NO HAY EPÍLOGOS:MARCOS


Verano del 2008.
Madrugada.

I

Mi nombre es Marcos, Subcomandante Insurgente Marcos, y conocí a Raúl Jardón por primera vez varias veces.

Sé que puede parecer un error de puntuación, o la reiteración de ese desprecio por los calendarios de arriba que profesamos l@s zapatistas, pero en este caso fue así: varias veces conocí a Raúl Jardón por primera vez.

Los detalles (calendarios y geografías incluídas) los conocemos él y yo, y ya; pero lo que quiero decirles es que, todas las veces que lo conocí por primera vez, nos pasaba que parecía que ya nos hubiéramos conocido desde mucho tiempo atrás.

Y de esos tiempos, de sus calendarios y geografías, es que hablan estas letras que Raúl nos dejó con el pretexto de una especie de autobiografía.

Sin saberlo, o sabiéndolo, Raúl cuenta su propia historia diciendo lo que no dice, es decir, da cuenta del reiterado empecinamiento de una rebeldía de la que hay mucho que aprender todavía.

Son poc@s, muy poc@s, quienes pertenecen a la generación de Raúl y se mantienen en esa necedad.

Las zapatistas, los zapatistas, tenemos una admiración (no exenta de sorpresa ante lo ilógico) por las personas que, pudiendo estar en otro lado, están de este lado, es decir, abajo y a la izquierda.

Raúl Jardón pudo haber estado en otro lado, pudo haber simulado (como otr@s lo hacen) que seguía siendo de izquierda consecuente y pelear por las migajas que la administración de la infamia neoliberal deja caer sobre la clase política que le sirve.

“Se hace lo que se puede”, pudo haber dicho Raúl frente al espejo de una izquierda institucional borracha de pragmatismo y claudicación. Y, en lugar de ese pobre consuelo que se disfraza de coartada, Raúl eligió decir y hacer otra cosa, es decir, “hacer lo que se debe”.

Leyendo el borrador del libro (finalmente, cuando ya lo daba por perdido entre el caos de papel y tinta que puebla la comandancia general del ezetaelene, lo encontré) pude contar todas las veces que a Raúl se le presentaron disyuntivas que, por un lado, le ofrecían comodidad y acomodo, y, por el otro, incómodo compromiso.

Y, mientras otros elegían alguno de los múltiples caminos de fuga, Raúl eligió este lado, el de acá, el incómodo, el ingrato, el sin fin, el de siempre, el de abajo y a la izquierda.

A alguien le comenté (creo que fue a Lev… o a Sergio, no muy me acuerdo) que a Raúl le hubiera dado gusto el pensamiento y el desafío expresado en la Sexta Declaración de la Selva Lacandona. Ahora, cuando leo retazos de sus palabras, se me ocurre que Raúl la conoció desde mucho antes.

Tal vez la leyó entre líneas desde nuestras primeras palabras públicas y, con su participación con nosotr@s, fue añadiendo signos de puntuación, palabras, frases, párrafos y páginas enteras en la redacción colectiva que, desde esa madrugada del 94, ensayamos el todo que somos.


II

No viene al caso (o cosa, según), pero en veces encontramos a las personas a través de su reflejo en el fragmentado y roto espejo de las rutas que caminan los sótanos del mundo. Sótanos que desafiaron su destino inicial: servir de basamento para el soberbio edificio del dinero y bodega vergonzante para los cachivaches que, en su paso destructor, iba desechando el poderoso.

A lo largo de los tiempos de abajo (para los que no hay calendarios ni geografías comunes), los sótanos de las sociedades fueron también el espacio para la gestación del desafío, de la rebeldía.

Y, como en los movimientos telúricos, son los cambios en esos sótanos los que han modificado la superficie visible de las sociedades.

Si la historiografía ha sido avara en dar cuenta de esas gestaciones y terremotos, se debe no sólo a la legendaria pereza de los intelectuales de academia. También, y sobre todo, a ese culto que el poder rinde al individuo, al sujeto individual.

Y no se trata sólo de una querencia retórica, base de guiones para películas, obras de teatro y programas electorales y de gobierno.

La individualización de la transformación histórica es, también, una forma de dominación. Es decir, el sujeto individual es maleable, incluso sin dejar su esencia rebelde.

Vaya, el poder actual, el capital, se dará el lujo de hasta admirar a quien lo desafía, siempre y cuando mantenga su individualidad, es decir, su capacidad de apropiación privada.

Pero, si la academia de arriba ha sido ciega al papel de los sótanos en las transformaciones sociales, en las artes encontramos algunas grietas producto de esos terremotos. Bertold Brecht preguntaba por los reales hacedores del mundo y sus maravillas, y Pablo Neruda señaló que el individuo decidido provoca aplausos y homenajes, y que la masa organizada provoca… revoluciones.

Y creo que siempre sí viene al caso (o cosa, según), porque en las páginas de este libro, Raúl conjuga los sujetos y los tiempos de los verbos con el mismo complicado malabarismo de los zapatistas, y nos dice: “éstos fui, éstos soy, éstos seré”.


III

Mi nombre es Marcos, Subcomandante Insurgente Marcos, y me han pedido que escriba un epílogo para este libro escrito por el compañero Raúl Jardón.

No lo voy a hacer.

Y no porque el dolor de la ausencia de Raúl me anuden el corazón y la palabra.

No lo voy a hacer porque, simple y llanamente, de este lado no hay puntos finales, ni epílogos.

Abajo y a la izquierda sólo hay puntos suspensivos… porque siempre falta lo que falta…




Vale. Salud y, tienes razón Raúl, hay que hacer lo que se debe hacer.

Desde las montañas del Sureste Mexicano.



Subcomandante Insurgente Marcos.
México, Verano del 2008.

domingo, 26 de octubre de 2008

Desobedecer para crear.



De haber estado en Tomé, habría votado alegremente por Fernando Espinoza, candidato a concejal que tuvo que ir lamentablemente dentro del pacto Juntos Podemos. Habría votado por él porque le creo, porque la Democracia construida desde su base es una cuestión que ellos y ellas allá tan lejos también se creen. Porque hay un sello autonomista indesmentible en su trato con las personas, en su respeto a los deseos y las ilusiones del pueblo. Y de haber estado en alguna comuna donde iban candidatos del ANDHA Chile a Luchar, también habría votado por ellos y por ellas, gente sencilla, honesta y resistente a las múltiples maneras en que se expresa todo el poder y las maquinarias de los poderosos.

Pero inscrito desde siempre en Conchalí, la política sin sentido de un municipio concertacionista, una derecha cavernícola y una izquierda que implanta candidatos como se hace en las formas más rancias de hacer política: guácala!. Anulé y punto.

Hace mucho que dejó de tener sentido para mí eso de “resistir la sirena electoral es de excelencia revolucionaria”. Hoy anulé mi voto no como consecuencia de un puritanismo político ni como víctima de alguna fiebre ultrista, lo hice por una cuestión bastante simple: puro sentido común.

Entonces, hoy anulé porque quise decirle que no a la derecha, a la concertación y a la izquierda. Desde ninguna de esas fuerzas, en ninguna de sus expresiones políticas locales, se construye comuna para las personas, en ninguna se responde al sentido común de la persones comunes. Más bien se regocijan en sus relaciones de poder, en su forma política basada en el cálculo, entendiendo que las personas y todas las circunstancias que las rodean son apenas la expresión minimizada de un porcentaje que le da a la figura “partido” más o menos poder. El voto así entendido, no pasa de tener como valor los seiscientos y tantos pesos que establece la ley electoral.

Anulé, y puse en mi voto que eso no me anula, porque creo que a la política en Chile le falta una profunda bocanada de aire fresco, una dosis potente de decencia, una pequeña revuelta que haga la diferencia. A Chile le hace falta Autonomismo, no solo multiplicado en las facultades universitarias, le falta Autonomismo a las construcciones locales, ahí donde los partidos tienen como argumento para acumular Poder la repartición de canastas familiares, las promesas de empleos municipales, los juegos de camisetas o los paseos a la playa con el club del adulto mayor. Está faltando la construcción de un proyecto político que vuelva a mirar el país completo, que le vuelva a creer el país entero, pero leído de localidad en localidad, de comunidad en comunidad.

Este cambio no se hace creyendo en la falseada capacidad rehabilitadora de quienes por años han sostenido el modelo económico que maltrata a las mayorías, para titularse ahora de “díscolos” y jugar con todos al sobajeo como forma de hacer política.

Hay que creerle a un proyecto político que no surja de las lecturas mecanizadas y ciegas de quienes siguen pensando el mundo como era hace doscientos años; hay que creerle a un proyecto político que no surja del desprecio absoluto que siente la derecha y su pasión perversa por le mercado. Hay que creerle a la construcción de un proyecto político autonomista, porque las condiciones previstas por la derecha, por el centro y por la izquierda son reducciones de la realidad: está faltando la mirada autonomista, está faltando autonomismo. Ya es tiempo, ya se demostró todo lo que se podía demostrar en el ámbito universitario, hay que abrir las puertas y emerger.

lunes, 21 de julio de 2008

La Contrarreforma

Detrás del conflicto por una educación pública decente y de calidad, que tiene actores consolidados y en lucha, en cuyo contexto no sabemos aún si la jarra de agua marcará o no un hito, se revela un segundo conflicto que desborda ese ámbito de la vida social y política de nuestro país, para instalarse en nuestras casas e intentar intervenir la forma en que los padres y las familias en general debemos tratar a nuestros hijos e hijas. Hablando por la herida del orgullo maltratado, sentencia la ministra –porque le gusta esa forma de expresarse tan ruda y tan ministra de Estado- que ha legado el momento de que los niños y los jóvenes vuelvan a ocupar el verdadero lugar que les corresponde: no son iguales a los adultos.

No es una exageración. A las nueve y tres de la mañana del sábado último, señala desde una radioemisora que efectivamente el 2006 los jóvenes lograron instalar el tema de una mejor educación como una cuestión de interés nacional, el problema es que semejante protagonismo político, social e histórico, los llevó a sentirse nuestros iguales (dice la ministra). “Y ellos no son iguales a los adultos”.

La mirada de la ministra es, de manera definitiva, regresiva y oscurantista para el movimiento de derechos sociales, culturales y políticos de la infancia en Chile. Desde su perspectiva, para niños y jóvenes -en el ámbito de la participación en la vida nacional- queda reservada la voz muda y la mueca sin expresión del descontento. Niños, niñas y jóvenes tienen derecho a quejarse, a sacudirse en el suelo…. Pueden reivindicar lo que quieran, pero desde la infantilizada institución del pataleo. Porque el descontento así manifestado no expresa proyecto y porque la rabieta no es hija legítima de la razón. Por eso todo lo que hagan desde lo que ella considera un exabrupto -sea un jarro de agua o la improvisación de una barricada- no constituye expresión organizada que se suma y convoca a un proyecto alternativo o antagónico al que imponen las elites gobernantes en nuestros país.

El tema con la ministra es que, aún cuando no exista el exabrupto, ni la rabieta ni la pataleta, niños, niñas y jóvenes están limitados por la naturaleza misma de su estado vital: para ella la edad es el argumento categórico que define la valides de la opinión que se pueda ir teniendo respecto de lo que sea. La cuestión no se define en la razón, si no en cuántos años se han cumplido.

La adultez, sin resolver en ello la calidad, la formación ni el compromiso, parece ser el estado desde el cual se legitima la participación de manera automática. Así, el lugar de los niños, las niñas y los jóvenes de este país es el rinconcito triste y frío de la casa donde se funda la obediencia: La matriz cultural de todas las formas de dominación que se expresan moderna e históricamente precisamente en la adultez.

Pero, ¿Qué tan legítimo es –políticamente- el país de los adultos?.

Para la ministra resulta extremadamente importante destacar –y lo hace constantemente- que profesores y estudiantes movilizados son expresión de una minoría. Los demás profesores y estudiantes estarían haciendo “lo que corresponde”. Y son la mayoría. Visto así, no hay legitimidad ni hay representatividad. Para ella, y para los de su especie, son las instituciones deliberantes de la República las que tienen el monopolio del debate y la resolución última sobre todas las materias públicas de interés nacional. Esta ministra, teniendo en perspectiva los tres últimos ministerios del ramo, es la contrarreforma, la restauración del orden lógico, servil y funcional: profesores a enseñar, estudiantes a aprender, autoridades a mandar y luego profesores y estudiantes a obedecer.

En la actualidad, jóvenes entre los 18 y los 25 años, representan apenas el 7% de los votantes. La Democracia –electoralmente entendida- no solo se queda sin jóvenes, se queda sin gente en términos generales y absolutos. Para 1988, el 97% de las personas en edad de votar se había inscrito, en la actualidad. los chilenos y las chilenas que, en edad de votar no se inscriben o que estando inscritos no lo hacen o votan blanco y nulo representan hoy ya el 47%. Quién sea que ocupe el palacio de gobierno, lo hace con un apoyo que no pasa del 30% de los que votan. ¿En verdad quieren hablar de que este sistema es expresión de las mayorías?.

El 2001 había 10.280.484 habitantes mayores de 18 años. Los inscritos en los registros electorales sumaban 8.069.156. El 52.48% votó manifestando de manera clara su preferencia electoral, pero los blancos y nulos legaron al 12.65%, no votó el 13.36% y los que no se inscribieron en los registros electorales alcanzaron el 21.50%. Es decir, de los chilenos y las chilenas en edad de votar, apenas el 53% le dio forma al gobierno nacional, a los gobiernos locales y al parlamento. Desde el 2001 las cosas para este análisis casi no han cambiado.

¿No es acaso una minoría de ciudadanos quienes están dibujando con su voto la anatomía vulgar de nuestra Democracia?. Desde la pobre perspectiva de la ministra ¿cuánta legitimidad hay en este sistema político que lo eligen pocos y al que no le creen muchos?. ¿Tiene sentido hablar de que los estudiantes y profesores en lucha son una expresión minoritaria si la estabilidad misma de nuestro régimen político lo es incluso en mayor medida?.

Todos los días le revienta en la cara a millones de personas en nuestro país la situación del transporte público. Cientos de miles de escolares reciben una mala educación, orinan en baños insalubres y tratan de aprender algo literalmente hacinados en sus salas de clases. Miles de profesores tratan de hacer algo con lo que tienen. Los consultorios no son más que malos administradores de la pobreza de recursos con que cuentan los municipios para atender las necesidades de salud que tiene su población. Ya se hizo una costumbre el desfile mediático de ladrones y estafadores del gobierno que amasan millonarias sumas para ellos y para sus partidos. ¿Y quieren que los niños, las niñas y los jóvenes se tomen la dosis triste de la mansedumbre?.

Es un requisito básico para la estabilidad de este modelo la masa informe, idiotizada por el consumo y domesticada por las deudas. Solo basta que Vidal nos diga contento “así me gusta Chile”. Lo del gobierno ciudadano, como recurso publicitario fue notable, como argumento político...por favor!. La cuestión con los gobiernos ciudadanos es que los ciudadanos hasta logran desarrollar el gen de querer participar, no es necesario tener que mojar a una ministra de Estado porque los canales para la participación no están atrofiados por la ineptitud de los funcionarios. No pueden decirle a la gente que participe si cuando lo hacen al rato ya estamos constatando que la cuestión era la pura foto. No es lo mismo construir una forma política que escuche a los ciudadanos pero que en la práctica se revela fácilmente que en verdad solo se hace como que se escucha. ¿De esto se trata el mundo de los adultos?, ¿así funciona?.

Si lo que la ministre quiere es que los temas de importancia nacional sean patrimonio de lo adultos, la realidad es una cosa que no la acompaña, pues todo indica que a los adultos no nos ha ido muy bien en las cosas del país. La administración del Estado es una porquería desde muchas perspectivas. La oposición de derecha es tan triste y patética como lo es la de izquierda, tanto así que se reparten democráticamente entre todos y todas los bajos niveles de aprobación por parte de las personas que de tanto en tanto “opinan” a través de las encuestas.

Desde la institucionalidad, se vienen tiempos feos y regresivos para los aportes pobres que se hizo durante casi dos décadas para la promoción de los derechos del niño y la niña. Todo era un juego. Se jugó a que los niños y las niñas tenían derechos, se jugó a establecer espacios institucionales para que en los colegios y liceos niños y niñas participaran, se jugó a que se hacía una ley de responsabilidad penal juvenil que garantizaría los derechos procesales de los “menores en conflicto con la ley”. Pero ya ve Usted. Al final, los derechos de los niños y las niñas quedan bonitos en un collage dentro de una carpetita. Es más fácil multiplicar las mamaderas, las salas cunas y los jardines y sacarse luego muchas fotos para decir cuanto se hizo al respecto. Pero una cosa es incorporar una parte de la infancia a los recursos del estado y otra bien distinta es decir que se lo incorpora también a la Democracia…..esta es la que duele.

Acá los que juegan son los adultos. Los otros y las otras están luchando.