Fuente: www.elquintoinfierno.cl
El pacto por omisión fraguado entre la comisión política de nuestro partido y
Un pacto electoral no tiene por qué ser obligatoriamente malo. Dependerá de las condiciones en que surge y se realiza y de lo que las partes negocien, a condición de que los revolucionarios (palabra bien dejada de lado por nuestros dirigentes), estén posicionados sólidamente entre las masas y esa negociación las beneficie a estas finalmente, en la perspectiva de sus metas históricas transformadoras, como también en el corto plazo. Que el pacto beneficie su política transformadora y no postergue sus aspiraciones de cambio. Pero en el actual pacto por omisión están presentes diversos factores que apuntan totalmente en sentido contrario. Todo indica que se trata de una forma más de cooptación. Un nuevo acuerdo para acercar más al partido a
El retoque cosmético que se logrará, si es que se abren paso los intentos reformadores, sólo permitirá la llegada de un par de parlamentarios comunistas a
Pero con los comunistas en el Parlamento, contribuiremos a limpiar la imagen país que beneficia a
Un paso estratégico
Las contiendas sociales que se registran a nivel de trabajadores, estudiantes, pobladores y cesantes, sólo son respaldadas por la dirección de nuestro partido en la medida que permiten ejercer presión para lograr los acuerdos que garanticen un resultado favorable en la reforma del binominal. Aferrados en forma desesperada a la oportunidad de que alguno de nuestros dirigentes máximos alcance la ‘dignidad parlamentaria’, harto cuestionable en el Chile de las coimas, tráfico de influencias y corrupción a granel. Este nuevo paso táctico que constituye el pacto por omisión, ya es más que eso. El compañero Oscar Azócar se encargó de dejarlo claro durante la constitución del recientemente creado Comité Regional Norte. Allí informó a los participantes de la conferencia regional, que lo que se establece con la concertación es una alianza y que por tanto, los compromisos que encierra deberán ser acatados y cumplidos por el conjunto del partido, que debería incluso trabajar por las candidaturas concertacionistas allí donde se acuerde hacerlo.
La proverbial disciplina que nos caracterizó a los comunistas en otros tiempos de dura lucha, es aprovechada hoy para imponer las fórmulas más turbias y reprochables, para acomodarse al sistema. La actual dirección de nuestro partido no nos conduce en un proceso de acumulación de fuerzas para demoler la institucionalidad heredada de la dictadura, levantar otra democrática y avanzar a la construcción del socialismo. Todo indica que nos llevan, como partido, a constituir un verdadero tónico para
Crisis orgánica y política
Una mirada general sobre el estado orgánico del partido confirma que la ligazón con organismos de masas es reducida. Aunque la dirección se esfuerza por resaltar el papel de
Incluso las movilizaciones de los subcontratistas de Codelco han sido objeto de presiones por parte de la dirección del partido y germina allí un escenario conflictivo interno que apenas comienza a revelarse, pues a los negociadores del pacto por omisión les desacomodan las decididas movilizaciones de estos trabajadores. Pero además, se constata una errática asesoría a
La situación de nuestra juventud no escapa al actual escenario. Hay cerca de 70 militantes de la jota en proceso de cuadros. Concepto bastante novedoso y discutible, porque históricamente nunca las comisiones de control y promoción de cuadros sometían a proceso alguno a los militantes. Nunca existió siquiera la idea de ‘proceso de cuadros’ en una especie de visión judicial, como la esgrimen los dirigentes aparecidos en los últimos años y acomodados como funcionarios del partido o en trabajos conseguidos por la organización y de alguna manera dependientes de ella. Estos 70 compañeros de la jota fueron llamados por la comisión de cuadros por las opiniones que defendieron en el reciente congreso nacional de nuestras Juventudes Comunistas. No son los únicos problemas graves que atraviesa
Al conjunto del partido se le mantiene desinformado de esta y otras situaciones que afectan nuestra integridad orgánica. Es lo que ocurre en otros tantos comunales del partido que enfrentan serios problemas. En la mayoría de los comunales se registra una fuerte disminución de la militancia. Hoy hay muchas menos células que las que había para el último congreso nacional. La caída es grande y de ella no se da cuenta o, si se hace, se atribuye a los militantes que se alejan del partido la reducción, bajo el argumento de que se trata de compañeros que no entienden la política actual llevada adelante por la dirección y que, por último, es mejor que estén afuera para que no causen molestias internas. Ejemplo de esto podría ser lo que ocurre en Lebu, donde todo el partido está prácticamente afuera y, de un gran comunal, sólo queda una decena de compañeros militando y cerca de 80 compañeros fuera del partido. En general en
Más grave resulta todavía el que haya sido disuelto el comunal Concepción, debido a la incapacidad de la dirección regional y del propio Comité Central, para atender correctamente las preocupaciones de los comunistas de ese comunal. Frente a esta situación, un grupo significativo de militantes decidió seguir realizando trabajo político y de masas, e incluso impulsando el Juntos Podemos y celebrando el aniversario del partido sin la tutela de la dirección regional. Todo lo anterior sin mencionar el conflicto de El Siglo, que merece por sí solo un capítulo aparte, del que podemos al menos adelantar una pregunta:¿Por qué la dirección central no ha buscado una solución al problema? ¿Por qué mantiene un conflicto que pudo haberse resuelto con sólo negociar el petitorio o el finiquito de los compañeros que trabajan en el diario? ¿Para qué recurrir a los mismos argumentos de las grandes empresas contra sus trabajadores y asumir así un doble discurso?
Así las cosas, el escenario está muy claro. Los niveles de deterioro del partido por una parte y las negociaciones y acuerdos con
Lejos del pueblo
La dirección impulsa una discusión interna del partido sobre la lucha municipal, a políticas municipales, los PLADECO, los planes reguladores, sin abrir camino a la construcción de una política municipal de los comunistas que tenga alcance estratégico, en la perspectiva de la conquista del poder por el pueblo y la transformación de la sociedad. Busca que la preocupación del partido en materia municipal sea tan reducida como sea posible. En el mejor de los casos, a que los concejales y alcaldes comunistas resulten buenos administradores de los municipios y se prestigien como tales, sin apuntar a la construcción de un proyecto alternativo, que considere la participación directa de los habitantes de las comunas mucho más allá de los procesos electorales. Tema sobre el cual lanzaremos una propuesta específica en días próximos. La tendencia electorera de la dirección y militantes a sueldo, demanda una completa reflexión y respuesta del conjunto de los comunistas, pues no nos conduce a generar en ese campo, el germen de la transformación social del país, dejando de lado los dramáticos y urgentes problemas de los trabajadores, sembrando una confusa visión respecto de las fuerzas motoras de la revolución. Debate que requiere ser zanjado con prontitud. Así lo ilustra el distanciamiento y las opiniones emitidas por diversos dirigentes del partido, respecto del llamado a una Asamblea Constituyente y la elaboración de una nueva Constitución para el país. Esta iniciativa no está en las prioridades de la comisión política ni en la mayoría del comité central del partido. Nuestros máximos dirigentes declaran que ‘cómo no vamos a estar de acuerdo con una asamblea constituyente si fuimos los primeros en plantearla’. Pero aclaran de inmediato que, para eso, primero hay que conquistar el cacareado Gobierno Democrático de Justicia Social. Y salta la pregunta: ¿Será que el pacto por omisión nos conduce hacia ese gobierno?¿Qué hacer?
Por todo lo anterior, no podemos quedarnos de brazos cruzados. La situación es grave. Frente a estos hechos llamamos a todos los militantes de corazón honesto, a los que no tiene pega gracias al apadrinamiento de la dirección, a los que no son funcionarios obsecuentes y creen todavía en la revolución, a los que llevan adelante las tareas que buscan la transformación de la sociedad y la conquista de una democracia plena y la posterior construcción del socialismo en nuestra tierra, a no dejarse arrastrar a posiciones conciliadoras y de colaboración con el modelo y sus administradores. A no permitir que la actual dirección arrastre al partido a la claudicación y colaboración con los amos del modelo y del sistema, bien servidos hasta ahora por
Llamamos a quienes todavía están militando, pese a estar disconformes con el actuar de la dirección y el estado en que mantiene al partido, a no abandonar las filas de la organización. A quienes se han alejado, los llamamos a incorporarse a militar para disputarle el partido, patrimonio del pueblo y la clase trabajadora, a quienes lo mantienen disminuido y reducido, y tratan de llevarlo a ser parte de los críticos acomodados que adornan el sistema. Llamamos a los militantes que están en conflicto con diversos organismos del partido y la juventud, a permanecer al menos agrupados y buscar coordinación entre los disconformes, para revertir el estado de cosas que les ha alejado. Los disconformes somos mayoría, busquemos el modo de hacer que esta mayoría se exprese y luego, coordinada, recupere la conducción del partido, para llevarlo en la dirección de la revolución que reclaman millones de postergados, marginados y explotados de nuestro país.
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