
Porque no voy a votar por un Iván Mlynarz en Conchalí.
¿Nueva Izquierda?. ¿Que tiene de nuevo una organización política que instala por arriba eso que debió ganarse desde abajo?. He sido parte de un fragmento pequeño de la Historia social de esta comuna que -como muchos otros- siento tan mía y que se mantiene tan pegada a mi piel como me siento también parte de la piel barrosa y estrecha de sus rincones más íntimos y pobres. Soy parte de una generación que, con muchas penas y pocas glorias, se alfabetizó en las luchas de todos lanzando su adolescencia a las llamas cuando creímos que tras ellas se venía la Patria que alcanzaría esta vez para todos. Soy de la generación que carga aún con la memoria de sus hermanos, sintiendo cada cierto tiempo el sonido metálico de sus esperanzas. No voy a votar por Iván Mlynarz, el candidato que el Junto Podemos pretende instalar en Conchalí, porque no creo más en la izquierda –en todas su versiones- que sigue considerando el territorio como parte de la jugada política nacional sin preguntarle a sus habitantes de qué manera quieren construirse el futuro.
Si se preguntan qué me autoriza a manifestar públicamente porque no votaré por ningún candidato impuesto por los partidos por constituir la más rancia actitud política, les puedo decir que mi nombre es Carlos Soto, que fui parte de la generación fundadora del Centro Cultural Nueva Esperanza, del Comité de Base por los Derechos Humanos Héctor Venegas, del Taller Infantil La Hormiguita; integré la Coordinadora de Talleres Infantiles de Conchalí; fui parte de la generación fundadora de la Coordinadora Juvenil de Conchalí y posteriormente también de la fundación de Planeta Luchín, organización de la cual participo activamente. Tengo 37 años y hace 20 que sigo creyendo que son los pobladores organizados los llamados a autogobernarse, a hacer de los municipios un espacio político para la solución creativa de los problemas que solo sus habitantes son capaces de descifrar. En verdad que los Autonomistas creemos en ello, y fundamos nuestra práctica política territorial desde ahí: El poder que se construye en la comuna, debe expresarse también en ella, por eso no creo en los implantes políticos ni en las instalaciones de liderazgos artificiales, por eso me asquea igual que ayer la sola idea de que los partidos definan lo que podría ser “mejor” para la gente que están tan lejos de conocer.
Estudié Historia en la Pontificia Universidad Católica de Chile, fui presidente de mi carrera, trabajé como profesor por siete años en la Jornada Vespertina del Liceo Agustín Edwards Mac Clure, donde fui también orientador. Antes, trabajé en las estrategias de prevención del contagio por VIH, de embarazos no deseados y de contagio de ETS en la ONG REOSS (Redes de Educación y Orientación en salud Social). Todo esto en Conchalí. Podría también contarles que estudié en colegios municipales de la comuna, que crecí en poblaciones como El Cortijo y Santa Inés. Podría contarles también que sigue intacto el perfume de las barricadas en que creímos a los doce años se jugaba alguna parte de nuestro futuro.
Lo que esperamos, no solo quienes nos sentimos autorizados para hablar públicamente y publicar nuestros cuestionamientos, es que los partidos y las expresiones políticas de la izquierda electoral sean menos funcionales a su apetito de poder y más decentes en el trato a las organizaciones sociales de las cuales se dotan las personas. Pero quizá sea mucho pedirle a quienes conciben a estas organizaciones apenas como serviles y auxiliares a sus intentos de acumular políticamente. En esto no hay mucha diferencia con los que solo en teoría constituyen antagonismo político: si la izquierda no regala lentes y bolsas de mercadería como la derecha, es porque no tiene los recursos para comprarlas. Si no prometen y comprometen recursos de fondos aparentemente concursables es porque tampoco tienen el poder para hacerlo.
Finalmente, esta Nueva Izquierda, como la vieja, sigue sin elaborar una propuesta política creativa para revelar en el espacio local las formas más violentas y sutiles en que se expresa la dominación. Esta Nueva Izquierda, como la vieja, mantiene intacta las formas culturales de una forma de entender la política en que la instalación artificiosa de candidatos –además- por arriba, es apenas una manifestación más de un problema mucho más amplio y que reduce a la izquierda a los porcentajes de representación que tiene hoy en día. Es la misma izquierda que decide sacrificar a sus aliados más íntimos para negociar pactos de omisión… ¿de eso se trataba finalmente todo?, ¿un poquito de poder?.
Quienes, seguramente cargados con un potente arsenal de buenas intenciones creen que con eso basta, confunden la representación política de la gente con la necesidad que tiene la gente de ser representada en el espacio político formal. Cuando se instalan candidatos de la manera en que pretenden hacerlo en Conchalí, suplantan con su apetito político lo que la gente realmente quiere.
Los Autonomistas no sabemos lo que la gente quiere, por eso optamos por preguntárselo, y cuando la gente quiere, surge un candidato autonomista como expresión politizada de lo que las personas organizadas y no organizadas de un territorio están queriendo, y nosotros, como buenos autonomistas, vamos queriendo con la gente.
Carlos Soto
Militante Movimiento SurDA
3 comentarios:
Hola Carlos, bueno, comparto plenamente el sentido de tu misiva, solo una pregunta, por qué no ven una candidatura alternativa?
saludos,
Rodrigo.
¡Excelete información!
Yo apoyaré a Lina Rios del ex campamento Paula Jaraquemada que va como independiente.
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