Habemos muchos Autonomistas que tenemos la convicción de que la construcción de una alternativa política diferente a la derecha o a la Concertación, no se hace desde la izquierda, lo que ha quedado ultra demostrado, sobre todo cuando “la izquierda” no hace más que existir dentro del imaginario colectivo de “los izquierdistas”.
Nosotros pensamos que en Política, el asunto no pasa por ser o no ser de izquierda, sino en ser mayoría. Esta idea no descansa en un puro afán hegemónico, sino en la idea central de que la Democracia es un asunto de mayorías. Esta de más mencionar que tal idea no se ha visto presente en la historia republicana de Chile, y que menos aun han sido promovidas por las fuerzas tradicionales o “progresistas” de izquierda. Basta solo con mencionar a la configuración del propio sistema político, que a través del binominal excluye a las mayorías a favor de los mismos de siempre – la derecha y la Concertación – que entre sí (sumado a una izquierda carente de rumbo) han hecho de todo para alejar a la gente de la política, sobre todo los jóvenes. No hay que olvidar que quienes participan en las elecciones no superan el 50% de quienes pueden hacerlo y que de los jóvenes entre 18 y 24 años, tan solo el 8% está inscrito en los Registros Electorales.
En este sentido, no nos definimos de izquierda, ni de ningún lado, porque la izquierda, sobre todo, hace rato que perdió el rumbo. ¿Cuándo ocurrió esto? Veamos.
El socialismo desde Marx y Engels parte del supuesto fundamental, no solo para su teoría política, sino también económica, de que el proletariado explotado y empobrecido constituye la inmensa mayoría de la población, y que este proletariado solo necesita adquirir conciencia de su situación de clase para organizarse en el partido socialista y entablar la lucha de clases contra una minoría exigua. En tal sentido, el socialismo había de reclamar la Democracia, por creerse seguro de un gobierno cuya posesión le garantizaba la mayoría. Pero el surgimiento de democracias burguesas en la primera mitad del siglo XIX, y, más todavía, su consolidación, así como los progresos posteriores del desenvolvimiento democrático, desmintieron las esperanzas del socialismo. ¿Por qué no se convierte la democracia meramente política en otra también económica, es decir, por qué gobierna un grupo burgués – capitalista y no proletario – comunista, si el proletariado, formado en la mentalidad socialista, reúne la mayoría, y el sufragio de la mayoría le asegura el Parlamento?
De seguro no bastan para dar respuesta, aunque influyen, ni las impurezas de los sistemas electorales, ni la división en circunscripciones, ni los obstáculos para el ejercicio del sufragio opuesto a ciertas categorías de electores, etc. como tampoco el influjo poderoso de la prensa capitalista. La razón de ello está, en que el proletariado “interesado” en la igualdad económica (en términos Marxistas) y la consiguiente estatización de la producción, en contra de lo que afirma el socialismo desde hace varios decenios, lejos de constituir, al menos hasta ahora, la inmensa mayoría del pueblo solo forma una débil minoría.
En el siglo XXI, los planteamientos Marxistas, el lenguaje de la izquierda: la dualidad proletarios – burgueses y la lucha de clases, no hace sentido a los chilenos en la actualidad, o no lo hace en función de construir una mayoría por lo menos. 75 años de existencia y una votación estancada en el 5% del Partido Comunista son un claro ejemplo.
El comportamiento electoral parece decir lo mismo. De hecho, si hasta antes de 1973 la pertenencia a un estrato social era un fuerte predictor del comportamiento político chileno. Hoy las cosas parecen haber cambiado. Mientras la clase alta sigue votando por los partidos de derecha, las clases media y baja parecen dispersar sus preferencias entre partidos de centro – izquierda e incluso de derecha.
En conclusión, la lucha de clases planteada hasta el día de hoy por los sectores de izquierda ha demostrado no aportar nada a la construcción de una mayoría. Al contrario, nosotros planteamos desbordar los márgenes de la izquierda (y de la derecha) para construir una fuerza política que integre a las mayorías. La centralidad nuestra no es ser o no ser de izquierda, sino ser mayoría, en definitiva construir una verdadera democracia.
Nota:
Esta reflexión es de autoría exclusiva de los Autonomistas de Valdivia, pero compartimos plenamente su contenido y por ello nos damos la libertad de reproducirlo acá presentando nuestros respetos a sus autores.
viernes, 30 de enero de 2009
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