miércoles, 5 de noviembre de 2008

La resaca electoral de Nueva Izquierda en Conchalí.

Hace unos días, y seguramente con el fervor previo a la resaca electoral, un comentario en El Quinto Infierno señalaba lo siguiente:

“Esa vieja práctica de suplantar a la gente”… la misma gente que fue interpretada por la propuesta de Nueva Izquierda en Conchalí, alcanzando un apoyo de 8.832 personas, todas “suplantadas”, todas votando “por arriba”.

Cuánto desprecio tienen por las personas, cuánta falta les hace abandonar unos segundos el dogma y escuchar.

Sergio hacía referencia a una carta publicada por mí hace un par de meses, en la que sostenía una serie de argumentos respecto de porque no votaría por el candidato a alcalde que Nueva Izquierda había negociado con los comunistas para Conchalí. No “en” Conchalí. Digamos que todas las negociaciones de este tipo no son de mi agrado, pero me desagradan particularmente las que se hacen fuera de la comuna, a mí entender, demuestran un desprecio profundo por la realidad de un espacio tan particularizado políticamente como lo son las comunas. Tienen una dinámica muy propia.

Estimado Sergio, en verdad, creer que en Conchalí alguien le creyó a Nueva Izquierda y que eso explicaría los 8.832 votos de Mlynarz, es como decir –y creer- que la nana de Malvoa (el alcalde electo de la Alianza) tenía también un tan buen proyecto para la comuna que eso explicaría sus 6.444 votos, lo que le permitió ingresar al concejo municipal. O que en Estación Central también creyeron en el proyecto político del Pato laguna y que eso explicaría los 7.043 votos que tuvo y que lo instalan también en el concejo municipal de allá. O sea jelou como dice mi prima.

Creer, y hacer creer que los votos de Nueva Izquierda en Conchalí, son el fruto de una propuesta que le hicieron a la comuna y a la cual una parte significativa de la comuna le creyó, es abusar de uno, de la tolerancia de uno y de la capacidad intelectual de uno.

La verdad es que no tuvieron las ganas de pensar la comuna, de haberlo hecho, los votos se habrían multiplicado porque nunca antes hubo tal descontento social en Conchalí con una administración concertacionista ya completamente agotada. A tal punto, que incluso el PC de la comuna obtuvo un puesto en el concejo. Inédito. ¿Quién arrastró los votos de quién aquí?, ¿El importado por los pactos electorales o el militante comunista ampliamente conocido en la comuna?, ¿Quién le abrió las puertas a quién aquí?.

Ese voto generoso de los funcionarios de la salud y la educación municipal en Conchalí, otrora incondicional y masivo, que era además un voto conservador, que prefería a la concertación que a la Alianza en el municipio, PARA ESTA ELECCIÓN YA NO FUE. El descontento fue tal con la administración que las asambleas vecinales se multiplicaron como nunca antes pero ya no para multiplicar la fuerza electoral de la concertación, sino para exigir que las autoridades dieran la cara por múltiples casos de corrupción y falta de recursos especialmente para los consultorios de la comuna. La gente echa de menos, por ejemplo, ese SAPU que antes funcionaba las 24 horas y que casualmente fue parte de la oferta política de Malvoa, no de Mlynarz. La gente echaba de menos la jornada vespertina que había en el Liceo A-33 y que fue cerrada por esa supuesta falta de recursos.

Nunca antes una administración comunal ha cerrado tantas escuelas municipales como lo ha hecho la concertación desde comienzos de los noventa, cuando la actual diputada María Antonieta Saa era alcaldesa y Carlos Sotolichio, el alcalde de varios períodos derrotado en esta oportunidad, su jefe de gabinete.

De haber pensado la comuna, Nueva Izquierda podría haber capitalizado de mucho mejor manera un escenario político en la comuna que como pocas veces antes se mostraba negativo para la continuidad de la concertación. Pero no lo hicieron. Díganle a otros que lo hicieron, que –como dice Sergio- “la gente fue interpretada” por una hipotética propuesta de Nueva Izquierda. No hubo tal propuesta, convénzannos a nosotros y nosotras, los que conocemos Conchalí, que somos parte de las comunidades organizadas de la comuna, que nos preguntamos por la folletería de Nueva izquierda, por su programa para el desarrollo de la comuna y que por cierto nos preguntamos muchas veces por el candidato, por su gente y por el programa…claro.

La inversión publicitaria que Nueva Izquierda demostró, además, una vitalidad y recursos nunca antes visto en la izquierda de la comuna. Material caro y abundante para instalar una marca, la marca Nueva Izquierda, no para ofrecerle a la comuna una alternativa mejor a la derecha y a la concertación. Eso también nos quedó claro. Encararon esta elección como lo hace la derecha, quizá en eso sí son efectivamente una “nueva” izquierda: más inteligente respecto de las formas y con recursos económicos por sobre el nivel promedio de elecciones anteriores, no como esas compañeras que asumían la candidatura con vocación militante y que, cuando se conseguían la posibilidad de imprimir unos cuantos afiches optaban por la imagen de Allende…porque consideraban que era más digno, que era más lógico y que era parte de la una lucha política demostrar la vigencia de un pensamiento, de una forma de hacer política y de un liderazgo que llenaba de orgullo a esa izquierda. Pero ahora la lógica era instalar una marca con una estrategia bien comercial: ¿en verdad Sergio crees que la gente le creyó a esta marca?.

Queda la puerta abierta para confrontar todas estas miradas, en vivo y en directo y en la comuna. Ya no más este intercambio medio ciego de cartitas y comentarios a las cartitas…¿No sería bonito un foro abierto a la comunidad para que frente a la gente veamos como se construye mejor?.

Los Autonomistas tenemos mucho que decir en la comuna, llegó el momento de comenzar también ese camino: todo parte en El Cortijo.

Carlos

Surda Santiago Norte

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